miércoles, 28 de noviembre de 2007

UNIVERSIDAD AUTONOMA DEL ESTADO DE HIDALGO
PREPARATORIA NUMERO 2
EL PAPEL DE LA MUJER NE LA SOCIEDAD ACTUAL
MATERIA: METODOLOGIA DE LA INVESTIGACION
PROFESOR: MANUEL ALEJANDRO ACEVEDO
ALUMNO: DIANA LISBET CARBALLO MONTES
GRUPO:110 FECHA:











































INTRODUCCION


En la actualidad la mujer desempeña muchos papeles dentro de su rutina se encuentran un sin fin de quehaceres entre los cuales cabe destacar los mas importantes; el rol de madre, hija y esposa.
Roles que antiguamente eran los únicos que una mujer normal podía desarrollar.
Lejos quedaban aquellas épocas en las que la única opción variable para una mujer era el matrimonio y los hijos. con el transcurrir del tiempo la mujer se ha dado cuenta que puede desarrollar gran cantidad de potencialidades y aptitudes que les permitan tener una vida mas plena y un mayor desarrollo como persona, ha ido incursionando en terrenos tales como, la política y la economía y adoptaron en algunos casos el rol de jefa de hogar.
Lejos de esto el hombre no puede dejar atrás su machismo y muchas ocasiones este o deja que la mujer se desempeñe como persona y como ser humano pero muchas de ellas siguen alimentando su machismo ya que no luchan por lo que verdaderamente las satisface.

¿Qué es lo que queremos verdaderamente las mujeres?
¿Verdaderamente la mujer tiene un papel en esta sociedad?

El objetivo es darle un papel, darle un lugar y por supuesto tomarla en cuenta así como respetarla y ayudarla a desempeñar todas las ocupaciones que realiza y salir de eso que solo era ser madre y esposa.
Muchas de los problemas que la mujer a tratado de sobresalir es el machismo, el mismo feminismo y hasta entre mujeres mismas ya que unas luchan tanto por la igualdad de genero y otras no ponen nada de su parte o solamente les da igual y no luchan o quieren muchas veces de lo monotono.






















Marco teorico
En este escrito se pretende revisar y explicar de manera breve y concreta algunas de las teorías feministas y su relación con la literatura, en específico, con la literatura escrita por mujeres.
Primero que nada, la relación que existe entre literatura y feminismo se entiende a partir de la idea de Freud que establece que todo ser humano se compone esencialmente de sexo y lenguaje. A partir de esto, la mujer y el hombre se diferencian entre sí a través de una serie de determinaciones que acaban por colocarlos en una relación de oposición en la dicotomía masculino-femenino.
Iris Zavala, siguiendo las propuestas de Lacan, en su artículo "Reflexiones sobre el feminismo del milenio" establece que "cada sujeto se ubica a un lado o a otro de la oposición a través de su palabra. El sexo no se corresponde con lo biológico sino con una posición discursiva; el proceso de sexuación no proviene de la biología ni de la cultura, sino de la lógica del lenguaje."
La literatura escrita por mujeres pretende una apropiación del lenguaje a través de la escritura, en la búsqueda de una identidad propia que no esté en función del orden masculino. Según Lucía Guerra Cunningham, la literatura femenina es "el proceso interior de la adquisición de una identidad". Esta autora en su texto "Silencios, disidencias y claudicaciones: los problemas teóricos de la nueva crítica feminista", establece que la escritura de la mujer se adentra y se asimila a un espacio intertextual predominantemente masculino, así, ubica los "elementos de una visión del mundo subordinada a través de márgenes, vacíos, silencios, inversiones y mímicas con un valor subversivo" y también renovador.
Para comprender mejor lo anterior, es fundamental definir y diferenciar los conceptos de feminismo y femenino, los cuales se encuentran en estrecha relación para la construcción de la teoría feminista.
Tomando las ideas que Toril Moi establece en su artículo "Feminist, Female, Femenine" sobre está diferenciación, es posible definir que el feminismo es esencialmente una posición política, mientras que lo femenino hace referencia al conjunto de normas y convenciones que le han sido impuestas a la mujer, las cuales pretenden enseñarle lo que su sexualidad significa y cómo debe comportarse dentro de ella.
Ahora bien, el feminismo adquirió su nombre como posición política a finales de los sesenta. A lo largo del tiempo, ha tomado diferentes matices que propugnan desde el categórico rechazo a lo masculino, la búsqueda de igualdad entre los sexos, hasta una nueva significación, no sólo de lo femenino sino también de lo masculino, en donde ambos conceptos no se encuentren opuestos en una dicotomía. Esta resignificación es la que interesa a la teoría feminista, ya que pretende lograr un cambio político y cultural mediante las implicaciones de esta nueva relación.
Por otro lado, como ya se ha mencionado, lo femenino se refiere a todos los patrones que le han sido impuestos a la mujer por normas o convenciones culturales y sociales. A la mujer se le ha enseñado que tiene que ser discreta, dulce, frágil, etc. A partir de esta imposición, surge el concepto o la idea de la opresión patriarcal (o masculina). Esta opresión, según Toril Moi, "consiste en imponer estándares sociales de femineidad en una mujer, con el preciso propósito de hacerle creer que estos estándares seleccionados son los naturales. De modo que, una mujer que se niega a asimilar esto se convierte en no-femenina y, por ende, no-natural. (anormal)"
De esta manera, los conceptos de feminismo y femenino están en estrecha relación, ya que el feminismo, como posición política, busca liberarse de la imposición patriarcal de lo femenino, así como de la posición sexista que implica definir a la mujer en una dicotomía como la ausencia o lo contrario de lo masculino. Esta dicotomía, a lo largo del tiempo, se ha convertido en una relación de oposición en donde lo masculino-femenino implica una correspondencia directa con los conceptos de positivo-negativo, opresor-oprimido, superior-inferioir, fortaleza-debilidad, etc.
Es así, en búsqueda de la ya mencionada liberación, que el feminismo encuentra su desarrollo en la literatura. Para destruir la concepción patriarcal y sexista a la que ha sido sometida, la mujer pretende apropiarse del discurso tradicionalmente masculino (desde la perspectiva feminista, la literatura es considerada como un patrimonio masculino), para convertirlo en uno propio, que logre definirla a partir de ella misma.
Para Toril Moi, esta apropiación del discurso se entiende en el sentido de una transformación. Sin duda, la teoría feminista debe cuidarse de no caer en lo mismo que critica y que pretende anular; el feminismo tiene que ser "pluralista" y aceptar que todas las ideas están influidas de mayor o menor grado por el pensamiento patriarcal.
La idea anterior la encontramos en Hèléne Cixous, que en su artículo "The laugh of Medusa" retoma o se apropia de la teoría de la deconstrucción del filósofo francés Jacques Derrida, con la intención de anular la tradicional oposición masculino-femenino que corresponde al pensamiento patriarcal para llegar a una nueva significación de ambos a partir de su diferencia.
Cixous en su texto considera que la escritura es el medio por el cual la mujer tiene la posibilidad de apropiarse de aquello que le ha sido anulado por las imposiciones patriarcales: su identidad y, con ella, su cuerpo; deconstruyendo (según el concepto de Derrida) la oposición masculino-femenino en donde se encuentra en desventaja, la mujer podrá reconocerse, recuperarse y redefinirse a sí misma a través de su escritura; para esta autora, la mujer debe escribirse, más bien, reescribirse para encontrar una identidad que esté definida por lo que ella es y no a partir de lo que el pensamiento masculino establece que ella debe ser. Escribiendo se rompe el silencio, se rebasa la marginalidad y la represión a las que las mujeres han sido sometidas en mayor o menor grado.
Al igual que Moi, Cixous establece que para deconstruir la oposición binaria de lo masculino y femenino es necesario considerarla como una relación heterogénea que no encapsule a ambos términos en una diferencia exclusiva que implique oposición y que termine por caer en el juego patriarcal del opresor y el oprimido, sino que logre encontrar una nueva significación para cada uno a partir de sí mismo.
Sobre esta idea Lacan afirma que: "no es el poder de nombrar lo que confiere la libertad que deriva del discurso del dominio, sino la habilidad de escapar al poder de los significados impuestos por el otro."
Por otro lado, Julia Kristeva en su escrito "Women´s Time" establece que la mujer como ser marginado puede concebirse en los límites que el orden patriarcal establece, es decir, como la frontera divisoria entre el hombre y el caos, en donde la mujer tiene contacto también con ese caos. Kristeva afirma que las mujeres como límite nunca pertenecen ni fuera ni dentro de la misma frontera que ellas mismas delimitan (según el orden patriarcal), por lo que su identidad nunca está definida.
Sin embargo, Kristeva hace referencia a lo femenino como todo aquello que se encuentra marginado por el orden patriarcal; entonces, la resignificación de lo femenino puede corresponder tanto al hombre o a la mujer, ya que implica llevar a cabo un proceso de descentralización del pensamiento patriarcal o falocéntrico con respecto a la posición de ambos en la dicotomía masculino-femenino, con el propósito de encontrar una identidad que le sea propia a cada uno.
De manera general, la teoría feminista ha creado una evolución en el pensamiento actual, no sólo dentro de la literatura sino también dentro de otras disciplinas, lo que ha causado un cambio de gran valor en la concepción de la mujer y del hombre así como de su mutua relación, para llegar a nuevas significaciones que los sitúen como iguales fuera de cualquier subordinación, pero sin dejar de enfatizar las diferencias entre ambos que dan a cada uno un valor único.
Para lograr una nueva relación entre lo masculino y lo femenino, como lo pretende la teoría femenina al eliminar el pensamiento patriarcal y la posición sexista y subordinadora, es necesario llegar a un nuevo reconocimiento de ambos a través del discurso, de la reescritura de los discursos tradicionales. La escritura femenina se ha convertido en el instrumento de liberación y redefinición de la relación entre ambos sexos y de la identidad de cada uno.
Retomando una idea que Virginia Woolf establece en "Un cuarto propio", se puede concluir que "el estado normal y placentero es cuando están en armonía los dos (hombre y mujer), colaborando espiritualmente. Hasta en un hombre, la parte femenina del cerebro debe ejercer influencia; y tampoco la mujer debe rehuir contacto con el hombre que hay en ella. Esa tal vez fue la intención de Coleridge cuando dijo que una gran inteligencia es andrógina"